Las pruebas y exámenes de detección tienen el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las personas que no tienen ningún síntoma. Mientras más temprano se detecte el cáncer del seno, mejores son las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. El propósito es la detección de los cánceres antes de que generen síntomas. El tamaño del tumor canceroso en el seno y el grado de propagación son los factores más importantes en determinar la perspectiva del paciente. La mayoría de los médicos consideran que los exámenes para la detección temprana de cáncer del seno salvan miles de vidas cada año. Las guías que se presentan a continuación mejoran las probabilidades de detectar el cáncer del seno en una etapa inicial para su tratamiento exitoso.
Guías de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) para la detección temprana de cáncer del seno.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda las siguientes guías para la detección temprana del cáncer del seno en las mujeres que no presentan síntomas:
Mamograma: las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse un mamograma al año y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud. Aun y cuando algunos cánceres pueden pasar desapercibidos por el mamograma, dicho estudio es una forma muy efectiva para la detección del cáncer de seno.
Un mamograma es una radiografía del seno. Esta prueba se usa para buscar enfermedades del seno en las mujeres que no aparentan tener problemas del seno.
Durante un mamograma, se comprime el seno entre dos placas durante varios segundos mientras se toman las radiografías. La presión sólo dura pocos segundos. Aunque esto puede causar cierta incomodidad por un momento, es necesario para poder obtener una buena imagen. Los niveles de radiación que se usan son muy bajos.
Para el mamograma, requiere desvestirse de la cintura hacia arriba, y le darán una bata para que se cubra. Un técnico (generalmente una mujer) colocará el seno correctamente para la prueba. La presión dura sólo unos pocos segundos mientras se toma la imagen. El procedimiento completo toma alrededor de 20 minutos.
Examen clínico del seno (CBE): las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos (CBE, por sus siglas en inglés) como parte de un examen periódico de salud, por parte de un profesional médico preferiblemente cada 3 años. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a un CBE por parte de un profesional médico todos los años. Pudiera ser recomendable someterse al examen clínico de los senos poco antes del mamograma. El examen le puede ayudar a familiarizarse con la forma en como sus senos se sienten.
El examen clínico de los senos (CBE, por sus siglas en inglés) es un examen de los senos que lo hace un experto de la salud como un médico, enfermera titulada practicante, enfermera o asistente médico. Para este examen, usted se desviste de la cintura hacia arriba. El profesional médico observará primero si hay cambios en el tamaño o forma de sus senos. Luego, usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente los senos para determinar si hay masas. También examina el área debajo de los dos brazos. Este es un buen momento para aprender a hacerse el autoexamen de los senos si aún no sabe cómo hacerlo.
Familiarización con sus senos y el autoexamen: el autoexamen de los senos es una opción para las mujeres a partir de los 20 años de edad. A las mujeres se les debe orientar sobre los beneficios y las limitaciones del auto examen de los senos. Las mujeres deben informar de inmediato a su profesional médico sobre cualquier cambio que noten en el aspecto y sensación de los senos.
Lo más importante es consultar a su médico de inmediato si nota cualquiera de los siguientes cambios: una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o descamación de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea leche materna. Recuerde que en la mayoría de los casos, estos cambios no quieren decir que usted tenga cáncer.
Conozca sus senos y el autoexamen
La mujer debe familiarizarse con el aspecto y sensación natural de sus senos y notificar inmediatamente a su médico cualquier cambio relacionado. El encontrar un cambio en sus senos no significa que haya cáncer.
Al conocer el aspecto natural y sensación de sus senos, es probable que note cualquier cambio que ocurra. Usted también puede optar por usar un método "paso a paso" para examinar sus senos bajo un programa establecido. El mejor momento para hacerse un autoexamen de los senos (BSE, por sus siglas en inglés) es cuando los senos no están sensibles ni inflamados. Si encuentra algún cambio, consulte inmediatamente a su médico.
Las mujeres que tienen implantes de seno pueden hacerse el autoexamen de los senos. Puede que sea útil el apoyo del cirujano para ayudar a identificar los bordes del implante, de tal manera que usted pueda saber qué es lo que está palpando. Puede que los implantes empujen el tejido del seno, lo cual hace que sea más fácil examinarlo.
Mamogramas
Un mamograma es una radiografía del seno. Esta prueba se usa para buscar enfermedades del seno en las mujeres que no aparentan tener problemas del seno.
Durante un mamograma, se comprime el seno entre dos placas durante varios segundos mientras se toman las radiografías. La presión sólo dura pocos segundos. Aunque esto puede causar cierta incomodidad por un momento, es necesario para poder obtener una buena imagen. Los niveles de radiación que se usan son muy bajos.
Para el mamograma, requiere desvestirse de la cintura hacia arriba, y le darán una bata para que se cubra. Un técnico (generalmente una mujer) colocará el seno correctamente para la prueba. La presión dura sólo unos pocos segundos mientras se toma la imagen. El procedimiento completo toma alrededor de 20 minutos.
Las mujeres con un riesgo más alto deben hablar con su doctor acerca del método más apropiado para ellas. Podrían beneficiarse del comienzo de mamogramas a una edad más temprana, tenerlos con una mayor frecuencia o la realización de otras pruebas. Si usted está bajo un riesgo mayor, su médico podrá recomendar una ecografía (ultrasonido) o una imagen por resonancia magnética (MRI).
Síntomas del cáncer del seno
Aunque el uso generalizado de los mamogramas de detección ha aumentado la cantidad de tumores cancerosos del seno detectados antes de que causen algún síntoma, todavía hay algunos que no se detectan.
La señal más común de cáncer del seno consiste de la aparición de un nuevo tumor o bulto nuevo. El tumor que no causa dolor, es duro y tiene bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer. Sin embargo, algunos tumores cancerosos son sensibles, suaves y redondos. Por lo tanto, es importante que su médico examine cualquier irregularidad.
Otras señales de cáncer del seno incluyen las siguientes:
Inflamación de alguna parte del seno.
Irritación o hendiduras en la piel.
Dolor en el pezón o que el pezón se invierta.
Enrojecimiento o descamación de la piel del seno o del pezón.
Una secreción del pezón que no sea leche materna.
Alguna masa en el área debajo del brazo.
Si se sospecha la presencia de cáncer
Si hay alguna razón para pensar que usted pudiera tener cáncer del seno, necesitará realizarse otras pruebas. Después de hacerle algunas preguntas y de realizar un examen físico completo (incluido un examen clínico de los senos), su médico puede sugerirle estudios adicionales como los que se presentan a continuación.
Estudios por imágenes
Mamogramas: aunque se usan principalmente para la detección, también se pueden usar si hay una razón para pensar que pudiese tener cáncer del seno. A éstos se les llama mamogramas diagnósticos. Este tipo de mamograma pudiese mostrar que todo luce normal y que puede regresar a hacerse los mamogramas cada año, o puede indicar que es necesario realizar una biopsia. Aun cuando los mamogramas no muestran un tumor, pero usted o su médico pueden palpar una protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia. Una excepción a esto sería que mediante el examen de ecografía (ver más adelante) se determinara que la protuberancia es un quiste.
Los mamogramas son menos eficaces en las mujeres jóvenes, a menudo porque sus senos son densos, lo que puede ocultar el tumor. Esto también es cierto para mujeres embarazadas y las que están en lactancia. Debido a que la mayoría de los cánceres del seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto usualmente no representa un problema mayor. Sin embargo, esto representa un problema para las mujeres jóvenes que tiene un factor de riesgo genético, ya que ellas a menudo contraen cáncer del seno a una edad más temprana. Por esta razón, algunos doctores sugieren para estas mujeres los estudios de MRI así como los mamogramas para la detección.
Un mamograma no puede determinar con certeza si hay presencia de cáncer o no. Si su mamograma indica la posibilidad de algún problema, se extrae una muestra del tejido del seno y se observa bajo el microscopio. Esto se llama una biopsia (ver más adelante).
Ecografía del seno: ésta usa ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. La onda sonora crea un eco que es recibido por una computadora para crear una imagen (foto) que se muestra en un monitor de computadora.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse junto con la mamografía, ya que está disponible ampliamente y es menos costosa que las otras opciones. Por lo general, la ecografía del seno se usa en un área específica del seno que causa preocupación y que se encontró gracias al mamograma. La ecografía también ayuda a distinguir entre los quistes y las masas sólidas sin la necesidad de usar una aguja para extraer líquido.
Un ductograma (también conocido como galactograma) es un tipo especial de radiografía que en ocasiones resulta útil para encontrar la causa de alguna secreción del pezón. Se coloca un tubo plástico estrecho en la abertura del conducto en el pezón. Se inyecta una sustancia para delinear la forma del conducto en una radiografía que mostrará si hay alguna masa dentro del conducto. Si existe alguna secreción, el líquido se puede analizar con un examen para determinar si tiene células cancerosas.
Imagen por resonancia magnética (MRI): los exámenes de MRI, por sus siglas en inglés, utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. Una computadora traduce estas ondas en una imagen muy detallada. Se pueden usar tipos especiales de MRI para examinar mejor los cánceres detectados por los mamogramas, o para mujeres que presentan un riesgo elevado de cáncer del seno. Pero se desconoce si la detección de los cánceres pequeños mediante esta manera realmente salvará vidas.
Existen otros estudios que pueden proveer al médico más información sobre su situación. Si usted se somete a otros estudios, pida a su médico que se los explique.
Biopsia
Una biopsia se realiza cuando otras pruebas muestran que puede haber presencia de cáncer del seno. La única manera de cerciorarse es con una biopsia. Durante esta prueba, se extraen células de la región sospechosa para estudiarlas en el laboratorio. Existen varios tipos de biopsias y el médico seleccionará el más conveniente para su caso.
Aspiración con aguja fina (FNAB): en esta prueba se usa una aguja muy delgada para intentar extraer fluido de la protuberancia. Es posible que su médico use la ecografía para guiar la aguja hacia la protuberancia. El área pudiera o no ser anestesiada. Algunas veces el proceso de administrar la anestesia puede ser, en efecto, más incómodo que la biopsia en sí.
Si el líquido es transparente, probablemente la masa es un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar ya sea un quiste o, raras veces, un cáncer. Si la masa es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Estos fragmentos se examinarán para determinar si son cancerosos
Si la biopsia no ofrece una respuesta clara, o si el médico aún no está seguro, se puede incurrir en una segunda biopsia o en una biopsia de otro tipo.
Biopsia estereotáxica de núcleo: la aguja que se usa en este tipo de biopsias es más grande que la que se usa en la FNAB. Se usa para extraer varios cilindros de tejido. Esta biopsia se realiza con anestesia local en el consultorio del médico. También existen dos métodos recientes (Mammotone® y Método Avanzado de Biopsia del Seno) que pueden usarse para extraer más tejido que una biopsia de núcleo.
Biopsia quirúrgica: algunas veces es necesario realizar una cirugía con el fin de extirpar toda o parte de una masa para examinarla bajo el microscópico. Es posible que se extirpe por completo la masa, así como el tejido normal circundante. Por lo general, esto se lleva a cabo bajo un procedimiento ambulatorio, con anestesia local y sedación para que la persona esté más relajada y menos consciente del procedimiento.
Pregunte a su médico qué tipo de biopsia le harán y qué puede esperar durante y después del procedimiento.
Análisis de laboratorio de biopsias: el tejido que se extirpa durante la biopsia se examina en el laboratorio para ver si el área anormal del tejido del seno es benigna o cancerosa. Si el tejido no es canceroso, entonces no se requiere de mayor tratamiento. Si se trata de cáncer, la biopsia puede ayudar a identificar el tipo de cáncer presente y si es invasivo o no.
A la muestra de la biopsia también se le asigna un grado de 1 a 3. Los tumores cancerosos que se parecen mucho al tejido normal del seno tienden a crecer y propagarse más lentamente. En general, un número de grado más bajo significa que el cáncer está creciendo más lentamente, mientras que un número más alto significa que el cáncer está creciendo más rápidamente. El grado ayuda a predecir la expectativa (pronóstico) para la mujer. El grado del tumor es más importante en mujeres con tumores pequeños que no han afectado los ganglios linfáticos. Puede que estas mujeres no requieran de más tratamiento después de haberse extraído el tumor, mientras que las mujeres con tumores de grados mayores por lo general reciben terapia hormonal o quimioterapia.
La muestra de la biopsia también se puede analizar para ver si tiene receptores para ciertas hormonas como el estrógeno y la progesterona. Si es así, generalmente se le llama ER positivo o PR positivo. Esos tipos de tumores cancerosos tienden a tener una mejor expectativa que los tumores cancerosos que no tienen esos receptores, pues es más probable que respondan a la terapia hormonal. Alrededor de dos de cada tres cánceres del seno presentan estos receptores.
Se pueden llevar a cabo otras pruebas de laboratorio que ayuden a determinar cuán rápido está creciendo el cáncer y cuáles tratamientos podrían funcionar mejor.
Pruebas de patrones genéticos: la investigación ha mostrado que el estudio de los patrones de un grupo de genes al mismo tiempo puede ayudar a saber si el cáncer del seno en etapa inicial es probable a que regrese después de recibir el primer tratamiento. Esto puede ayudar a decidir si recibir más tratamiento como la quimioterapia podría ser útil. Hay ya dos de estas pruebas que estudian los distintos grupos de genes. Mientras que algunos doctores están usando las pruebas ya, otros están esperando a los resultados de grandes estudios clínicos que están llevándose a cabo sobre dichas pruebas.
LA INFORMACION EN ESTA SECCION FUE PROPORCIONADA POR LA SOCIEDAD AMERICANA DEL CANCER (ACS) – www.cancer.org/espanol